En un convento situado en los alrededores de Varsovia sucedieron,apenas concluida la segunda guerra mundial, los hechos que se narran en Las inocentes. La película de la realizadora francesa Anne Fontaine se acerca a una historia difícil, en la que la superación personal y la solidaridad hacia las desgracias ajenas, por un lado, y la intransigencia o un mal entendido sentido de lo correcto, por otro, se adueñan de su desarrollo.

Una enfermera de la Cruz Roja francesa, enviada a Polonia para atender a los soldados de su país aún no evacuados a Francia una vez finalizada la guerra, es requerida para atender a unas monjas de un convento que ha sido asaltado por las tropas soviéticas. Sus reticencias iniciales ceden a la situación que descubre. Los soldados sometieron a las religiosas a agresiones sexuales, a resultas de las cuales algunas de ellas han quedado embarazadas (los hechos reales incluyeron algunas muertes, dato que la película no subraya). La enfermera, que parece un eco del santo ateo propuesto por Albert Camus en su novela La peste, se va implicando poco a poco en la atención a las religiosas. A lo largo de la película asistimos a subuena disposiciónque, más allá de sus opciones religiosas y políticas (es atea y militante comunista), logra vencer la resistencia de las monjas a dejarse ayudar y se gana su confianza con la atención que les brinda durante el embarazo y el parto. Pero la película subraya también el enfrentamiento que mantiene con la superiora del convento que se resiste a hacer pública la situación temiendo el escándalo que puede sobrevenir. Dos actitudes se contraponen: la enfermera descreída, pero entregada y compasiva, y la religiosa que, en aras de unos supuestos ideales de honestidad y sacrificio, subordina el bienestar de aquellas que le han sido confiadas.

Todo ello, es presentado sin caer en excesos formales, ofreciendo una puesta en escena pausada y nada estridente. Las escenas de la vida conventual, sobre las que planea la tensión de los acontecimientos, puntúan el desarrollo de la historia.El dilema, tantas veces planteado, entre la razón y la fe vuelve a constituirse en uno de los ejes de la narración, si bien en este caso parece destacarse no tanto como una cuestión ideológica, cuanto como una decisión concreta que lleva a sus protagonistas a elegir entre la misericordia y un rigor inclemente; el desarrollo de los acontecimientos dejará clara la validez moral de las opciones de la enfermera que vence, no sin resistencias, la actitud de la superiora.

Antonio Venceslá, cmf

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