30  de abril 2017. Lc 24, 13-35

Un viaje “de ida y vuelta” es lo que nos cuenta san Lucas este domingo.
Es por la tarde y van caminando dos discípulos, tristes, en silencio, desilusionados. Un extraño se les añade en el viaje. Le cuentan el motivo de su tristeza y desilusión: “esperábamos que él fuera el Mesías”. No han aceptado la palabra de los que esa mañana decían que le habían visto. Y el desconocido les da algunas explicaciones. Se queda con ellos a cenar, y al partir el pan se dan cuenta de que es el mismo Jesús, resucitado. No lo habían reconocido. Pero él desaparece.
Ellos regresan de inmediato. Ahora van llenos de alegría, con los ojos abiertos para entender las Escrituras, impacientes por anunciar al resto lo que les ha pasado: ¡está vivo y lo han visto!
De nuevo es domingo, día de encontrarnos con el Señor. De reconocerle presente al partir el pan, al cenar con él y los hermanos (la Misa). De llenarnos de alegría porque nos dirige su palabra, nos da su perdón y su amor. Y de sentir la necesidad de comunicar a todos el gran acontecimiento que vivimos: ¡está vivo y entre nosotros!

Juan Ramón Gómez, cmf

 

(Y como, con Jesús… todo cambia… se nos ha ocurrido ponerte aquí la famosa canción de Mercedes Sosa “Todo Cambia”… En nuestro caso… todo cambia desde la luz de la Pascua… Menos el Amor, como también aparece en la letra)

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