«Señor, cuándo te vimos con hambre y te alimentamos o con sed y te dimos de beber?. Cuándo te vimos forastero y te hospedamos o desnudo y te vestimos?. Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?… Os aseguro que cada vez que lo hicistéis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicistéis».

A lo largo de toda la Cuaresma la Iglesia nos irá proponiendo unos puntos de conversión según el Evangelio. Hoy nos recuerda que nuestra conversión siempre tiene que pasar por el hermano.

San Juan de la Cruz nos dice que al atardecer de la vida nos examinarán del amor. Es lo que Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: os aseguro que cada vez que lo hicisteis o no lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis o dejasteis de hacer.

Nuestro Juez no nos pedirá cuentas de los rezos hechos ni de los sacrificios practicados. Están muy bien todos los rezos y todos los sacrificios. Pero siempre que estén encaminados a acrecentar nuestro amor y nuestro servicio a los demás.

Que veas el rostro y la mirada del Señor en cada rostro y en cada mirada que se cruce en tu camino. Que veas en esos rostros la llamada que te hacen a servirles y a quererles.

Buenos días.