Carta a la Parroquia del Pilar de Tenerife de una seglar claretiana de Misión en Haití


A la comunidad de SS CC del Pilar en Santa Cruz de Tenerife, Bética:
Que tal amigos y amigas, les escribo con gran entusiasmo desde el escritorio de mi residencia en Puerto Príncipe- Haití en un centro de formación que los claretianos están construyendo poco a poco como un espacio para reunir a la gente y entregarle herramientas en lo práctico y espiritual,aunque a decir verdad no tengo residencia fija, soy más bien una itinerante misionera, jajajaja, les cuento un poquito soy Yos Cárcamo , proveniente del hermoso sur de Chile , con 31 años y con deseo ardiente de amar y servir llegue a esta isla el año 2011 como voluntaria en el proyecto de los Claretianos de Antillas a la frontera sur de Republica Dominicana con Haití en Jimanì, ahí participé junto a otros 6 laicos en una comunidad misionera que compartía labores con los claretianos en dos parroquias de la zona, todo un desafío para mí y mis compañeros, ese programa aun se ejecuta en la frontera y cada año alberga a voluntarios venidos de diferentes partes de América, pero abierto a mundo por si alguno se interesa e postular.. jejeje..no se puede dejar de da puntada sin hilo ¡!!
En esa frontera olvidada conocí todo un nuevo mundo, el de los inmigrantes haitianos y el de los Dominicanos más sencillos, aprendí del café que es su sustento para la vida , aprendí de la música de tambores y de sabores novedosos, reconocí caminos poco transitados, rutas de esperanza podría decir , porque en cada vista a las comunidades de montaña solo recibíamos alegría , sonrisas , compartir sano y una acogida muy significativa, siento que en esa frontera se me abrió el corazón al mundo entero, es extraño eso porque cuando se está en esos lugares uno palpa pobreza y soledad pero a la vez se palpita en el alma vida y solidaridad.

En octubre de 2012 dimos el salto: Sebastián (compañero laico  venido de argentina)  y yo  pasamos la frontera directamente a vivir en una casa parroquial en un pueblito rural de Haití  llamado Kazal, al que a mí personalmente me gusta llamar mi ”macondo”, en relación a esa historia de García Márquez en 100 años de soledad y es que es un pueblito muy particular, pequeño , con un mercado de verduras y animales que se realiza cada martes y que es una de las actividades sociales que da vida al paraje, hay dos pequeños centros  de salud muy precarios, uno del estado y otro de voluntarios Estado Unidenses, una parroquia católica cuyo patrón es San Miguel Arcángel y muchas iglesias protestantes y evangélicas, también una escuela nacional y un liceo y otras pequeñas escuelas particulares, es un pueblito muy familiar , todos se conoce y nos reconocen como misioneros, ahí realizamos una labor muy sencilla de presencia, acompañando pequeñas comunidades de base , colaborando en el aspecto social de la parroquia con la pastoral de la salud y ahora iniciando la pastoral infanto materna, haciendo clases de español para jóvenes y niños y talleres de manualidades …pero principalmente estando para compartir la vida.

Cuanto me gustaría compartirle detalles , historias, caminos, sé que en vuestra parroquia tienen un grupo misionero y pues tengo la certeza de que América no es un continente pobre , sino tremenlos animo para que sigan cultivando ese carisma tan necesario en nuestra iglesia damente desigual e injusto y nuestra labor como Cristianos es hacer que eso cambie, así que hay que ponerse a actuar según lo indica el evangelio, algo que me gusta mucho de Jesús es que nunca estuvo quieto, siempre recorriendo lugares, siempre acercándose a la gente, siempre CAMINANDO, es lo que caracteriza a un misionero y es lo que más me gusta de estar e Haití porque aquí caminar se vuelve una necesidad, hay que salir al encuentro , salir de la parroquia para encontrarse con la vida del pueblo que tanto ama nuestro Papa BonDye (Papa bue Dios), desafíos siempre habrán y no es fácil ser extranjera en un pueblo que ha sido dinamitado constantemente , en donde hemos hecho que se mal acostumbren a solo recibir el pescado y no a pescar porque los blancos nos hemos encargado de invadir y esclavizar, así al menos lo leo una vez adentrándome en esta cultura tan compleja y tan rica, Haití es un país de lucha incesante, un país que lleva sobre sus hombros la cruz porque además de pobre y desigual es una isla dentro de la misma isla, con idioma diferente, con ritos y costumbres muy similares África  pero inserto en una América latina que crece olvidándose de este hermano que es distinto pero que es parte de la familia.

Amigos míos desde el otro lado del océano les abrazo con gran cariño sabiendo que nos tienen en sus oraciones y reiterándoles la invitación a ser misioneros aun en esos lugares donde en lo cotidiano les toque esta y convivir, besos y mis mejores deseos en Cristo que nos une.